viernes, 19 de diciembre de 2014

UN GRUPO DE ANALISTAS ADVIERTE SOBRE LOS PELIGROS ECONÓMICOS DE 2015

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Según el GEAB (Global Europe Anticipation Bulletin), una publicación del Laboratorio Europeo de Anticipación Político (LEAP), el año 2015 nos traerá el agravamiento de la Crisis Sistémica Global en el terreno del petróleo, las divisas y las finanzas, un periodo convulso que golpeará especialmente a los países occidentales.
Según este grupo de analistas, la grave crisis que afecta a toda la industria del petróleo se convertirá en una “bomba atómica” que hará tambalear todos los pilares del antiguo sistema tal y como lo hemos conocido hasta ahora, provocando lo que según ellos será “el final de Occidente tal y como lo hemos conocido desde 1945”
GEAP
ASÍ ES COMO LO VEN LOS ANALISTAS DEL LEAP…
El mundo occidental ha tardado siete años hasta llegar al colapso, desde que el proceso empezara con la crisis de las subprime en 2008.
Durante este tiempo, los países BRICS han realizado la enorme tarea de sentar las bases del mundo de mañana, mientras el mundo occidental, por su parte, solo ha hecho algunos intentos aislados.
BRICS
Pero al final de 2014, y después de la enorme desestabilización provocada por la confrontación de las relaciones euro-rusas en la crisis de Ucrania, tenemos grandes dificultades para proyectar un escenario positivo para el próximo año 2015.
En el 2015 se dará el colapso completo del mundo occidental tal y como lo hemos conocido desde 1945.
Será un enorme huracán que agitará y hará temblar el planeta entero, pero esta vez los puntos de ruptura se encuentran en ese “puerto” aparentemente seguro llamado Occidente, que durante 2015 se convertirá en el mismísimo ojo del huracán.
Algunos barcos estaban intentando salir a alta mar, pero la crisis de Ucrania ha tenido como efecto que algunos barcos hayan vuelto atrás y se hayan amarrado firmemente a ese “puerto”.
Por desgracia, ahora es el propio “puerto Occidente” el que sacude a los barcos y serán aquellos que tengan el amarre más fuerte los que se romperán primero. Por supuesto estamos pensando en Europa en primer lugar, pero aún más en Israel, en los mercados financieros y en la gobernanza mundial.
La paz está en juego, una paz que hoy en día no es más que una palabra vana. Pregúntenle a China, India, Brasil, Irán, etc., si Occidente transmite hoy en día una imagen de paz. En cuanto a los valores democráticos, lo que le enseñamos al mundo es más un papel mojado que un modelo a seguir… hasta el punto de que el principio universal de la democracia es relegado a la categoría de conceptos culturalmente relativizable, que se pone al servicio de agendas anti-democráticas de cualquier calaña, tanto dentro como fuera de Europa.
Sin embargo, el principio democrático no es el problema (muy al contrario, necesita reinventarse en colaboración con las nuevas potencias emergentes), sino la incapacidad de Occidente de adaptar su aplicación a las nuevas características de la sociedad (aparición de entidades políticas supranacionales, Internet que transforma la estructura social…)
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La crisis del petróleo es sistémica porque está relacionada con el fin de la era del todo-es-petróleo
En lo referente a la crisis sistémica del petróleo y a su naturaleza, nuestros analisis nos llevan a concluir que es el sistema de gobernanza mundial del mercado del petróleo, la OPEP, el que está muy dañado. Los Estados Unidos, que fue el “jefe” hasta 2005, han visto llegar a los países emergentes cuyos niveles de consumo los convierten inevitablemente en co-jefes.
Habría bastado gestionar esta crisis mediante una reforma del sistema anterior de gobernanza que incluyera a todos dentro del mismo club. Por el contrario, asustados ante la idea de un aumento en los precios del petróleo del que la economía estadounidense depende totalmente (a diferencia de Europa) y careciendo de cualquier inversión coordinada y significativa en energías renovables, los Estados Unidos decidieron romper cualquier lógica de coordinación mundial mediante la creación de un mercado en competencia, el mercado del petróleo de esquisto a precios más bajos.
shale oil
Por desgracia, sabemos a lo que generalmente conduce la competencia en el acceso a los recursos energéticos.
Esta gran ruptura de la tendencia se combina con otra tendencia principal, poco comentada por los medios de comunicación: la del fin del petróleo como fuente de energía primaria en la economía mundial.
Y es este segundo factor el que hace la situación totalmente incontrolable en estos momentos.
Los precios bajan porque la era del petróleo ha terminado y nadie puede evitarlo.
Por ejemplo, China se está preparando para disponer de una flota de vehículos totalmente eléctricos, y al hacerlo, aumentará la flota mundial de automóviles completamente eléctricos: una vez que esta tecnología esté lista y su producción masiva sea una realidad, todo el mundo se pasará al coche eléctrico.
electric car china
Anticipamos que esta transformación se producirá en menos de diez años y que en cuatro años se alcanzará el punto de inflexión en el consumo.
En realidad, el “pico” del petróleo es lo que los analistas del LEAP llaman una “anticipación de éxito”: el planteamiento de esta perspectiva ha permitido “evitar” el problema. El temor a una escasez y un estallido de los precios, la buenas y malas estrategias de resolución del problema (renovables y petróleo de esquisto), todo ello combinado con una enorme crisis económica y una agenda ecológica que volverá a retomarse de manera activa desde este año, y podemos decir que el mundo está “listo” para cerrar la era del petróleo … a no ser que los actores estrechamente relacionados con esta materia prima quieran hacerse oír violentamente antes de desaparecer.
PHOTOSPEED3NG / North Sea Oil Rig
No queremos sin embargo confundir a nuestros lectores: el petróleo se utilizará durante mucho tiempo para hacer funcionar los motores y fábricas del mundo (incluso tiene muchos años por delante ya que el riesgo de escasez se ha retrasado varias décadas), pero la “era” del petróleo soberano ha terminado y esto es por supuesto supone un cambio sistémico.
Los mercados financieros que han “resistido” bien durante seis largos años de crisis, asfixiando entre sus brazos a la economía real y probando que ellos son el origen del problema, no van a sobrevivir al impacto que van a sufrir, procedente por un lado de la industria del petróleo (un sector clave) y por otro lado del dólar (principal herramienta del mundo financiero)
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